Remolino de agua
Hay que coger dos botellas de plástico, cinta aislante y con un cuchillo agujerear el centro de los tapones (siempre con la ayuda de un adulto). Una vez hecho, se unen bien los tapones con la cinta para que quede sellado y se llena con agua una de las botellas hasta tres cuartos de su capacidad. La otra permanecerá vacía y con ayuda de los tapones se juntarán. A partir de ahí, el proceso es sencillo: la botella despejada se coloca en la parte inferior y desde arriba irá bajando poco a poco el agua formando remolinos. De esta forma, los más pequeños pueden ver cómo se produce un gran volumen de agua giratorio como los que provocan las mareas oceánicas.


